COFRADEMANIA

lunes, 22 de junio de 2009

El Corpus brilla en San Miguel

Quien dijera que el Corpus de la ciudad no tiene solución, es porque no conoce el Corpus de Minerva. Desde la Parroquia de San Miguel salió ayer por la mañana una de las procesiones con más sabor de cuantas salen a la calle a lo largo del año, y lo hizo gracias a la implicación de todos los estamentos parroquiales, liderados por la hermandad sacramental del Santo Crucifijo de la Salud.
La jornada de vísperas fue larga e intensa, comenzando el trabajo a las diez de la mañana y terminando prácticamente de madrugada, pero valió la pena. Y la valió, porque el barrio lució a primera hora de la mañana perfectamente engalanado por los vecinos y fieles de la parroquia de San Miguel, que quisieron ubicar en los portales pequeños altares que dignificaran el paso del Santísimo Sacramento del Altar.
Pese a los recursos que tiene la hermandad de la Madrugá, para montar una procesión de estos niveles necesitó la ayuda, siempre agradecida, del Oratorio Festivo, que como cada año prestó los candelabros del paso de salida de María Auxiliadora y las colgaduras que engalanaron la calle San Miguel, sin duda uno de los puntos de interés de la procesión ya que la casa de hermandad está al final de la misa, y es donde se ubican la gran mayoría de las alfombras que la hermandad dispone a lo ancho y largo del recorrido.
Sin duda, las vísperas por el barrio de San Miguel de la octava de Corpus son vividas con intensidad en la casa de hermandad. Desde primera hora de la mañana, los vecinos de la calle Berrocalas se pasaban por las dependencias de la cofradía sacramental solicitando la viruta para poder adornar el pavimento de las calles por donde transcurriría el Santísimo. También muchos vecinos pedían ayuda a la cofradía para poder montar altares en los soportales, y la hermandad colabora con todos prestando sus propios enseres para un mayor engrandecimiento de una procesión que desde hace muchos años marca la tendencia de lo que un Corpus debe ser, y no precisamente a niveles parroquiales.
Fue a primera hora de la tarde cuando los vecinos, los grupos parroquiales y la propia hermandad decidieron empezar a poner alfombras de la tradicional viruta teñida. Desde el principio de la calle San Miguel hasta la propia puerta principal de la Parroquia, una alfombra de colores se desplegaba al paso del Santísimo. De hecho, otras hermandades como el Rosario de los Montañeses, que es la archicofradía que desde hace más de una década deja el paso de su imagen titular para la salida procesional del Santísimo Sacramento, o la hermandad de la Yedra, quisieron vivir en primera persona las vísperas de la procesión de Corpus de San Miguel.
Ambas hermandades colocaron una alfombra de flores, y la hermandad del Santo Crucifijo les reservó las dos primeras, justo en la puerta de San Miguel, síntoma inequívoco del agradecimiento por la colaboración. La hermandad del Rosario de los Montañeses, de hecho, acompaña desde hace más de una década esta procesión sacramental, ya que ceden desinteresadamente el paso de la Señora del Rosario, en un detalle más de solidaridad entre las cofradías que no hacen sino engrandecer a quien ayuda.
A primera hora de la mañana comenzó el solemne Pontifical en la parroquia, presidida por el párroco de la misma y director espiritual de la hermandad, Monseñor Romero Castellanos. Con la solemnidad acostumbrada, ayudado por la magnífica coral de San Pedro Nolasco, la Pontifical contó con la presencia de toda la feligresía que abarrotó las naves principal y laterales de la iglesia de San Miguel. Una hora y cuarto después, cuando el reloj marcaba las diez y cuarto de la mañana, la imponente cruz de guía de la hermandad de la Madrugá se hacía presente en el dintel de la parroquia, y con ella daba comienzo una procesión que debía llevarles por el corazón del barrio de San Miguel.
Precisamente las obras, que terminaron justo a tiempo para poder coger un recorrido más o menos habitual, imposibilitaron que la cofradía fuera hasta la Plazuela, una alternativa que refuerza los vínculo de unión entre la hermandad de la Yedra y la del Santo Crucifijo. La reapertura al tráfico del principio de Santa Clara permitió que la cofradía cogiera por la calle Berrocalas, donde los vecinos del barrio se vuelcan en la organización de la procesión, por lo que la cofradía de San Miguel tuvo que desistir de la idea primitiva de llegar hasta la Esperanza de la Yedra.
La Virgen de los Reyes, mandada por el capataz de la Encarnación, Antonio García Falla, avanzó por la nave lateral de la parroquia a los sones de Macarena de Cebrián, justo antes de salir a la plaza León XIII cuando la agrupación de Sanlúcar la Mayor interpretó los sones de Corpus Christi. Poco después vendría Coronación de Marvizón, en un guiño a la posible coronación canónica de la Esperanza de la Yedra, justo en la mitad de la calle Berrocalas, la que impidió que el Santísimo fuera a visitar a la espectacular dolorosa de la Plazuela.
Por detrás, la Custodia avanzaba con la solemnidad acostumbrada, a las órdenes del veterano capataz Francisco Yesa, quien con sus dos cuadrillas volvía a demostrar la manera y el estilo que debe llevar el Santísimo a la calle, impregnados de la solemnidad y el respeto que la ocasión merece.
Sin embargo, las obras que actualmente se están acometiendo en el barrio de San Miguel volvieron a afectar, al igual que ya ocurrió en la Madrugá, al tradicional itinerario de la Minerva, que tuvo que cambiar el sentido en el que se incorporan hasta la calle Vicario. Si hasta años anteriores la cofradía bajaba por santa Clara, para subir por Berrocalas y buscar Vicario, este año la cofradía enfiló la calle Santa Clara nada más salir, y bajó Berrocalas buscando la plaza del Carbón, para subir completa Vicario. Allí, los tradicionales problemas de los pasos con el cableado, que fueron solucionados con solvencia gracias a la pericia de los capataces, y el discurrir impecable de una hermandad que ha vuelto a demostrar que no es necesario estar tres horas en la calle, ni andar al ritmo que quieran imponer las cuadrillas, para montar una gran procesión de primer nivel.
De hecho, la misa parroquial de doce de la mañana tuvo simplemente que retrasarse unos minutos, y eso que la hermandad recogió todos los enseres que la cofradía utiliza para la procesión, por lo que la profesionalidad de la diputación mayor de gobierno quedó más que despejada en una procesión que encantó a los que tuvieron a bien acercarse hasta este histórico barrio jerezano.
Una invitación al buen gusto, eso es la Minerva, que este año lucía novedades incluso en el exhorno floral de los pasos, ya que la Custodia del Santísimo sorprendió de claveles blancos salpicados con espigas de trigo, una imagen radicalmente distinta del clavel rojo al que la cofradía de la Madrugá nos tenía acostumbrado. Una invitación al buen gusto que no debería perderse nadie que sienta que Dios vivo se paseó ayer por la mañana por las calles de San Miguel. Dios vivo, en el Santísimo Sacramento del Altar, quiso pasar casa por casa, puerta por puerta. Y San Miguel, una vez más, se volcó y se afanó en recibirlo. Quien diga que el Corpus no tiene solución, que se pase por la Minerva...
(Artículo publicado en LA VOZ, el 22 de junio de 2009. Foto: Cristóbal)

domingo, 21 de junio de 2009

San Juan, el tercer titular

San Juan Bautista salió por primera vez a la calle por el barrio de la Albarizuela, y lo hizo con el esplendor propio con el que hace las cosas la hermandad del Señor de la Coronación de Espinas y Nuestra Señora de la Paz en su Mayor Aflicción. El calor, sofocante a las siete y media de la tarde, no apagó las ganas de la hermandad del Domingo de Ramos de sacar a la calle, por primera vez en su historia, a la imagen titular de la cofradía, San Juan Bautista.
Acompañado por los sones de la Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, que sonó tan bien como siempre, la cofradía no quiso salirse de la jurisdicción del barrio de San Pedro, ya que el propio día de salida de la cofradía en Semana Santa apenas si pueden pasar por un par de calles del barrio. Isaac Nuñez y Manuel Campos compartieron protagonismo al frente del paso de San Juan, ya que la decisión de la cofradía fue que ambas cuadrillas tuvieran la oportunidad de sacar a la calle al que es de hecho tercer titular de la cofradía.
Pese a que se buscaron otras alternativas, finalmente fue la hermandad del Cautivo de Chipiona la que prestó el paso a la hermandad de la Coronación. Las andas, plateadas al estilo del paso de Loreto, no desentonaron pese a sus dimensiones, y consiguieron formar una preciosa estampa que será recordada por mucho tiempo en la cofradía que preside Javier Lucena.
El exhorno floral, de rosas rojas, contribuyó a engrandecer un paso que contó, por primera vez en muchos años, con la presencia de hermanos que quisieron acolitar a San Juan, algo que no ocurría en la hermandad desde que Pedro Larraondo era mayordomo de la cofradía y que ayuda a darle importancia al puesto de acólito de una cofradía, tan denostado en los últimos años en las hermandades jerezanas.
Por tanto una procesión que, pese a ser la primera vez, dejó un gran sabor de boca.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 21 de junio de 2009. Foto: http://coronacionjerez.blogspot.com/

El cincuentenario de las Viñas


Ojalá salga adelante, porque la idea de la hermandad de la Exaltación de involucrar a la Patrona de la ciudad en los actos del cincuentenario de la cofradía, aparte de novedosa, engrandecería más si cabe el extenso programa de actos que la cofradía del Viernes Santo ha preparado para conmemorar los cincuenta años de vida de la cofradía.
Cincuenta años bien merecen que la hermandad se vuelque en la celebración, ya que se cumple el aniversario tanto de la hermandad como de la dolorosa de la cofradía, por lo que la cofradía del Viernes Santo presentó esta semana la restauración de la saya de salida de María Santísima de la Concepción Coronada. Esta obra ha sido ejecutada por el bordador portuense, David Calleja, quien ya había hecho otras piezas para la cofradía y para otras corporaciones de la ciudad, como los faldones pintados del Redil Eucarístico de la Divina Pastora.
El pasado viernes aprovechó la cofradía para presentar también la pintura en la que se basará el cartel del cincuenta aniversario fundacional de la hermandad, obra del prestigioso artista Fernando José Aguado. No fueron las únicas alternativas que presentó la hermandad, ya que en el mismo acto, aparte de dar a conocer el programa de actos definitivo del cincuentenario que comenzó anoche con la Misa de campaña que presidió un cuadro con la imagen de la dolorosa de la cofradía en la calle Batalla de la Torre, donde se encuentra la casa del fundador de la hermandad y lugar donde descansó la Virgen los días previos a su bendición canónica, allá por el año 1959.
La hermandad aprovechó la oportunidad para presentar el sello conmemorativo del cincuenta aniversario de la bendición de la dolorosa, algo que ya han hecho otras cofradías en la ciudad, así como el dibujo original para la convocatoria de cultos extraordinarios de la efeméride, obra del mencionado David Calleja, quien estuvo presente en el acto.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 21 de junio de 2009. Foto: Cristóbal)

Lo sacamos hecho polvo...

O muerto. Y yo lo saco vivo. Así que quiero dinero, oiga. Aunque crean que es mentira, frases como ésta se escucharon en el pasado Pleno de la Unión de Hermandades, ya saben, esas reuniones que hacen periódicamente las cofradías, o mejor dicho, sus máximos dirigentes, para intentar gobernar de manera sensata los designios de nuestras corporaciones. Evidentemente, de manera sensata es una opinión mía, al abrigo de las declaraciones de algunos hermanos mayores en dicha reunión.
Hubo otros que dijeron que el resto eran unos insolidarios y unos jetas. Sí, también como suena. Y para el que no esté en el mundo, jeta en esta parte de Andalucía, y creo que en el resto del mundo también, se dice del que tiene mucha cara, del que le echa mucho morro al asunto. Vamos, una perlita en medio de un clima de amabilidad y sosiego. Un remanso de paz, el de la sede de la calle Curtidores.
Siempre pasa lo mismo, la verdad. Resulta que los hermanos mayores se llevan todos los plenos del año sesteando, pensando en mil historias sin meterse excesivamente en nada, dejando pasar oportunidades históricas de cambiar para bien nuestras cofradías, pero es hablar de dinero y todas se suben al carro de una manera espectacular. Y se suben por las bravas, a empujones, sin pensar (y esto lo he tenido que denunciar en más de una ocasión en el último año) que nos representan.
Y cuando uno acepta un cargo que implica la representación de un colectivo, debería ser consciente de la responsabilidad que está asumiendo, ya sea a puerta cerrada o con un micrófono en la plaza del Arenal. Defenderán que si gritan, insultan o menosprecian en el pleno es precisamente por defender los intereses de su cofradía, pero no dejen que les engañen. Quien así defiende una idea, o no está preparado para el cargo que ha asumido, o no tiene ni puñetera idea de palabras como educación, civismo, caridad cristiana o talante, todas ellas absolutamente imprescindibles para poder gestionar una asociación religiosa.
Seguramente se preguntarán qué se debatió en el pasado pleno que fuera tan importante. Es sencillo: el reparto del dinero generado por los palcos y sillas de la Semana Santa y los diferentes ingresos atípicos, pocos, que pueda generar la Unión de Hermandades. Mediante votación secreta, las cofradías aprobaron que sólo las hermandades que hacen estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral pasando por la Carrera Oficial reciban la subvención, lo que deja fuera a la hermandad del Resucitado, que hasta ahora recibía una parte proporcional, a las hermandades de penitencia que no hagan estación de penitencia a la Catedral como la Paz o la Humildad y Paciencia y al resto de hermandades de gloria, lo que incluye al Rocío, Caballeros de la Orden del Carmen o Rosario de Capataces y Costaleros.
Parece sensato pensar que al no generar los ingresos, no tengan que recibir los beneficios posteriores. Pero creo en la pertenencia a una asociación con todos los derechos y deberes que esta conlleve, y en el caso de las cofradías antes nombradas, deben acogerse a la normativa diocesana y cumplir con los preceptos que le pone la Unión de Hermandades. Porque que yo sepa, el horario e itinerario de las cofradías del Sábado de Pasión viene con sello de la Delegación Diocesana y del Consejo Local de Hermandades y Cofradías.
Así que abogo por una nueva relación de estas hermandades con el Consejo, creando unos presupuestos especiales, con partidas de gastos e ingresos para ellos que les permitan sentirse parte de la Unión de Hermandades. Abogo por eso, y por un poco de educación y respeto. Porque a gritos, y con insultos, es realmente complicado conseguir nada.
(Artículo publicado el 21 de junio de 2009 en LA VOZ. Foto: LA VOZ)

La restauración del Castillo, a buen ritmo

La Hermandad de la Cena está de enhorabuena, puesto que los trabajos que se están practicando sobre el paso de misterio de la cofradía del Lunes Santo avanzan según lo previsto. La cofradía está más que satisfecha de la ejecución de la restauración hasta el momento, y continúa buscando innumerables fuentes de financiación para paliar el grave deterioro económico que está sufriendo la corporación debido a los importantes pagos que la hermandad está realizando a Francisco García Brenes y Francisco Bazán, los dos prestigiosos restauradores que componen la empresa Ressur, que fue la elegida para acometer la restauración prácticamente por unanimidad por los hermanos de la Cena en Cabildo.
Desde el primer momento, la Junta de Gobierno que preside el joven Daniel Romero tenía claro que el restaurador que había ejecutado la limpieza y fijación de la Esperanza de la Yedra, entre otras importantes ejecuciones en la región y fuera de nuestras fronteras, debía ser el encargado de tocar este singular paso de nuestra Semana Santa. De hecho, con posterioridad a este encargo han llamado a la puerta de esta empresa otras cofradías como las Cinco Llagas, que también le ha encargado la restauración de su paso de misterio, la hermandad de las Angustias con la restauración de su imagen dolorosa titular o la propia hermandad de la Yedra, que le encargó los trabajos a ejecutar en los retablos de la coqueta capilla de la cofradía.
La restauración ha entrado en la fase más importante de todas, ya que por primera vez en las décadas de vida de este maravilloso paso de misterio, la canastilla ha sido desarmada, dejando el paso en sus ensamblajes básicos. Con este ejercicio, comenzará el trabajo de carpintería, uno de los procesos más delicados de toda restauración, ya que se tocan las estructuras de las canastillas. En el caso puntual del paso de la Sagrada Cena, se van a respetar las maderas octogenarias del paso, ya que no se encuentran en mal estado, aunque se procederá a reforzar algunos elementos del mismo, así como a actualizar y modernizar algunos ensamblajes que con las posibilidades actuales habían quedado anclados en el tiempo.
Una de las mayores preocupaciones de todos los cofrades de la hermandad del Lunes Santo era recuperar el particular brillo de su paso de misterio, ya que el tono de su oro es muy singular debido a la calidad del mismo y a los años transcurridos desde la última actuación en el paso de misterio. Así, desde el primer momento Francisco García Brenes y Francisco Bazán aseguraron a la cofradía que recuperar la belleza y el esplendor del paso de Castillo Lastrucci era posible gracias a las técnicas que se pensaban emplear, y que ya están dando sus primeros resultados. Una vez visitada la nave donde se está restaurando esta pieza cofradiera, la hermandad está más que satisfecha por los trabajos realizados hasta el momento, y que se calcula estarán terminados antes de la Semana Santa del año que viene. De esta manera, el Corpus de 2009 habrá sido la última ocasión en que la hermandad haya tenido que pedir un paso prestado, ya que el pasado Lunes Santo el Señor de Ortega Bru procesionó sin el apostolado en el paso de cristo del Santo Crucifijo de la Salud, y el pasado domingo desestimó la posibilidad de procesionar en la procesión del Corpus debido, principalmente, al esfuerzo económico que la hermandad está realizando en la actualidad para sufragar los gastos de restauración del paso de misterio y evitar las posibles molestias a otras hermandades solicitando la cesión de algún paso de misterio que pudiera acoger al apostolado completo de la cofradía.
De todas maneras, la cofradía está en la actualidad inmersa en la búsqueda de financiación para tan importante ejecución, y el próximo sábado realizará en el patio de la Escuela de San José una convivencia en la que esperan seguir consiguiendo beneficios que ayuden a la maltrecha economía de la corporación. Desde el seno de la propia hermandad son ya muchos los hermanos que han aportado la nada despreciable cantidad de mil euros de su patrimonio personal para sufragar estos gastos, mediante minicréditos personales que ayuden a abaratar al máximo los costes de esta ejecución.
En cualquier caso, lo realmente importante es que el Castillo, como popularmente se conoce a este maravilloso paso de misterio, está entrando en la fase más decisiva de su restauración, y que en breve estará de nuevo disponible.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 19 de junio de 2009. Foto: Esteban)

lunes, 15 de junio de 2009

El calor asfixia la procesión del Santísimo Sacramento del Altar

Eran las nueve y media de la mañana, hora y media antes de la Pontifical que debía presidir José Mazuelos, y el termómetro marcaba ya los treinta grados. Con esa temperatura, y el cansancio generalizado en una ciudad que dormía tras los actos de celebración del ascenso del Xerez Deportivo a Primera División, eran pocas las posibilidades de que el Corpus del año 2009 fuera recordado como uno de los más seguidos de los últimos tiempos. Y así fue, pese al esfuerzo de todos.
Porque hay que reconocer que las hermandades y cofradías, así como el Cabildo Catedral con su prelado al frente, han hecho todo lo que ha sido posible por engrandecer la procesión más importante del año. En primer lugar, dando facilidades al resto de la sociedad jerezana al cambiar la hora del Pontifical, y ponerlo de mañana pese a la costumbre que habla de Corpus vespertino en Jerez. Y también, con la hora de comienzo de la Eucaristía, algo tardía pero que facilitaba a todos la asistencia tras una larga noche de celebración.
Y aunque en menor medida que otros años, el pueblo respondió, y los fieles abarrotaron la Catedral, que presentó un buen aspecto a la hora de comienzo de la Pontifical. La totalidad de los movimientos eclesiales se dieron cita a las once de la mañana en una Catedral que presentó graves problemas de sonido, ya que la homilía del obispo diocesano se escuchaba con dificultad en muchas partes del primer templo jerezano. En la homilía de Mazuelos se puso de manifiesto el nuevo estilo del prelado, más pausado que el anterior, quizá algo más reflexivo, pero con una cuidada preparación e improvisación que invita a pensar en una nueva etapa ciertamente productiva para una diócesis que está en claro ascenso.
Eran las doce de la mañana cuando la Cruz de Guía se puso en el dintel del primer templo jerezano. Una vez terminada la comunión, el portavoz del Consejo, José Luis Sánchez López, asumía la responsabilidad y ordenaba desde el presbiterio la cofradía, perfectamente organizada, entre otros, por los cofrades de la hermandad del Cristo de la Viga. La procesión cumplía con los horarios previstos en todos los controles horarios, e incluso adelantaba algunos minutos sobre el horario previsto.
Especialmente complicada de organizar fue, como siempre, la salida de la Santa Iglesia Catedral, debido a la especial ubicación de la misma y a los movimientos que se generan en el interior del templo mientras que la procesión está ya en la calle. Pero ni siquiera ahí se pudo observar algún problema en la dirección de cofradía, que en apenas dos horas consiguió poner el Corpus de nuevo en las naves de la Catedral, todo un acierto debido al extenuante calor que reinaba en la calle cuando, a las dos y media de la tarde, se recogía el Santísimo.
Una procesión por tanto donde todos pusieron lo mejor que tenían, y así lo supo valorar el prelado a la hora de dar las gracias. Lo mejor, para el Santísimo. Para lo más importante del cristiano.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 15 de junio de 2009. Foto: Esteban)

Una procesión sin música

Es frustrante tener que repetir cada año lo mismo, pero es la realidad. La procesión del Santísimo Sacramento del Altar se hace aburrida debido a la ausencia de música procesional en alguno de los pasos que acompañan al Santísimo, o al menos en algún lugar intermedio de la procesión. Salvo los cánticos de los niños de primera comunión, no hay ningún apunte musical en una procesión larga y cansina en algunos momentos, que se solucionaría con el ingreso en la misma de algunas bandas de música que acompañaran a los pasos que están procesionando con su Divina Majestad.
Así que si quiero escuchar alguna marcha, debo obligatoriamente esperar a que llegue el Santísimo Sacramento, pero pese a que es cierto que la Banda Municipal de Música jerezana ha experimentado una ligera mejoría, sigue sin ser esa banda que enganche al público cuando de repertorio musical cofrade estamos hablando. No sería mala idea que alguien analizara, propusiera y decidiera que el incienso y las marchas formen parte de esta procesión, ya que no harían otra cosa que engrandecerla.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 15 de junio de 2009. Foto: Esteban)

Las hermandades estuvieron representadas en la procesión


El mundo cofrade tenía la sensación de que estaba a prueba en la mañana de ayer. Muchos pensaban que las cofradías no se volcarían con la procesión, debido a la coincidencia con los actos del ascenso del Xerez Deportivo, pero la realidad es que las asociaciones de la Iglesia pasaron con buena nota el examen.
Al final no hubo alfombras, pero sí varios altares a lo largo de todo el recorrido, aunque se echó de menos los balcones engalanados al paso del Santísimo Sacramento. La Catedral sí lucía sus mejores galas externamente, aunque en el interior de las naves y en el presbiterio se aprovecharon los exhornos que ya luciera la semana pasada para la toma de posesión de José Mazuelos como obispo diocesano.
El clero estuvo ampliamente representado, y el prelado presidió una celebración que estuvo concelebrada por los vicarios de la diócesis, encabezados por el canónigo Ángel Romero Castellano como decano del clero jerezano. Posteriormente, el prelado acompañaría al Santísimo, sin báculo, solideo y mitra, acompañado de cuatro canónigos del Cabildo Catedral.
Destacaron los niños que hacían la primera comunión, que pese al sofocante calor quisieron salir en la procesión con su Divina Majestad, así como otros grupos diocesanos como los Scouts o los seminaristas. Pero de nuevo, fueron las cofradías las que aportaron el color a una celebración que se nutrió de la presencia de estas corporaciones. Todas las hermandades acompañaron al Santísimo Sacramento, con especial relevancia para las cofradías sacramentales, que procesionaron en algunos casos con tres presidencias e incluso hermanos llevando cirios.
También el gobierno local quiso estar en la procesión y en la Pontifical, encabezados por la primera autoridad de la ciudad, Pilar Sánchez, que estuvo presente en la seo jerezana.
Todas los estamentos religiosos estuvieron por tanto, por lo que no se puede pedir más a una diócesis que ha superado con buena nota esta reválida que en tiempos de crisis se presentaba, si bien es cierto que había menos gente en la calle que en anteriores ediciones. Pero aún así, lo primero que hizo el prelado jerezano tras la bendición y reserva del Santísimo, fue agradecer a todos su colaboración, y tuvo el primer guiño al mundo de las cofradías cuando las nombró directamente, y en especial a los costaleros por su esfuerzo.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 15 de junio de 2009. Foto: Esteban)

domingo, 14 de junio de 2009

Un Corpus sudado


Soy de los que siempre ha defendido el Corpus por la mañana. También reconozco que no soy nada original, sino que lo hago copiando, o fijándome, como prefieran ustedes llamarlo, en ciudades con tradiciones enraizadas, como Toledo, Sevilla o Granada. El de Sevilla lo conozco, el de Granada también, y puedo asegurarles que en breve conoceré el de la capital manchega. Así que soy de los que lo defiende, decía... También porque lo vivo una semana después del catedralicio en la parroquia de San Miguel, y con éxito.
Y escribo esta reflexión ahora que acabamos de llegar de la Catedral jerezana, con los trajes de chaqueta empapados en sudor, y con la certeza de que todos nos hemos equivocado. Saldrán ahora las voces que pidan el Corpus de nuevo por la tarde, cuando incluso desde el Obispado se ha confirmado que el cambio este año ha sido circunstancial, y que no hay intención de mover el horario habitual de la Pontifical.
Pues hoy defenderé que se cambie el horario anterior y se quede el Corpus matinal. Que se solicite por parte del Consejo Local de Hermandades y Cofradías un estudio serio y riguroso sobre la conveniencia de poner la Pontifical a las nueve de la mañana, para salir a las diez y estar recogido antes de las doce del mediodía. Eso pido, por el bien, principalmente, de los que acompañamos a la procesión, de los que salimos con Jesús Sacramentado.
Porque cuando hoy nos hemos recogido a las dos y media de la tarde, lo hemos hecho a cualquier hora, menos de mañana. En eso estaremos todos de acuerdo seguro... Xerecistas, cofrades, obispado y Ayuntamiento. Porque todos lo hemos sudado...
(Foto: Gabriel Alvarez)

La procesión del Corpus recorre desde la mañana las calles de Jerez


Aunque haya sido debido al Xerez Deportivo, y no a la petición de gran parte de la diócesis y del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, que en multitud de ocasiones han manifestado su disconformidad con el horario habitual de la procesión del Corpus, al fin Jerez tendrá la oportunidad de disfrutar de un corpus en horario matinal. Aunque desde el Obispado se asegura que el cambio es simplemente por este año, ya el propio prelado afirmó ayer a este medio que «lo importante es la adoración a Nuestro Señor Jesucristo. Qué más da si es por la mañana o por la tarde».
Eso sí, el cambio ha venido aconsejado desde el Ayuntamiento, y la primera autoridad eclesiástica de la ciudad no ha querido permanecer ajeno a «una realidad importante para la ciudad», como definió el ascenso del Xerez Deportivo a Primera División por primera vez en su historia.
Así, la Pontifical, presidida por José Mazuelos, dará comienzo a las once de la mañana. Tras la Eucaristía, la Cruz de Guía saldrá por la puerta principal de la Catedral, aproximadamente a las doce de la mañana, y su itinerario le llevará por el Reducto Cardenal Bueno Monreal, Plaza de la Encarnación, calles De la Rosa, Manuel María González, Pozuelo, Latorre y Consistorio, Plaza de la Yerba, calle Conde Cañete del Pinar, Plaza Plateros, calles Sedería, Carmen y Carpintería Baja, Plaza Peones, calles Curtidores y Barranco, Plaza del Arroyo, calles Cruces y Aire y Reducto Cardenal Bueno Monreal para acceder de nuevo a la Santa Iglesia Catedral.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 14 de junio de 2009. Foto: Esteban)

sábado, 13 de junio de 2009

"El Xerez, el Corpus... ¡Todos cabemos!"


La vida le ha cambiado mucho a José Mazuelos desde que el pasado 19 de marzo se anunciara su nombramiento como obispo de Asidonia-Jerez, sustituyendo a Juan del Río, nuevo arzobispo castrense. Conocer la Diócesis es su principal preocupación ahora que se cumple una semana de su toma de posesión en la Santa Iglesia Catedral, en una ceremonia que se recordará como la más solemne de cuantas se han celebrado en el primer templo jerezano.
-Tras meses de espera, al fin está usted en Jerez.
-He tardado un poco en llegar, pero la preparación de la ordenación, la celebración como se ha podido comprobar, no ha sido sencilla. Algo así no se improvisa en tres días.
-Su paso como canónigo por la catedral de Sevilla habla de su preparación como sacerdote.
-Más que un canónigo soy un sacerdote, sevillano, de Osuna.... Alguien dispuesto a servir a la Iglesia, que quiere hacer la voluntad del Señor.
-¿Entendió su familia que el médico Mazuelos ingresara en el seminario?
-Sí, esa es una decisión que tiene que tomar uno. Tenía claro que era una llamada del Señor. Es saber no sólo que Dios existe, sino que te ama profundamente, y que te invita a participar en una obra grande, inmensa. El amor es el que te seduce. La carrera de medicina estaba ahí, sí, pero Dios hace una historia perfecta con cada uno.
-¿Y qué queda de ese médico?
-Queda mucho, pienso. De hecho, en mi época todavía había mucho elemento vocacional en el estudio de la medicina. Eran ganas de servir al hombre, y eso queda lógicamente. Queda también la preocupación por la gente enferma, que ahora está ampliada a la preocupación por todo hombre. Y sobre todo, queda curar esa sed de eternidad que todos tenemos. Queda ser representante de ese gran médico que es Cristo.
-¿Se imaginaba llegar al episcopado cuando ingresó en el seminario?
-¡En la vida! Como puede imaginar, no me metí a sacerdote para hacer carrera eclesiástica. Para eso me hubiera quedado en la medicina. Sentí la llamada del Señor, y siempre he estado abierto y dispuesto a cumplir su voluntad. A ir donde Él me llame, siempre atento, escuchando esa palabra de Dios para poder discernir. Pero no lo imaginaba.
-¿Tan importante fue su paso por Colombia para que viniera el cardenal Rubianes a su toma de posesión?
-Mi estancia en Colombia coincidió con una época dura, de guerrilas y narcotráfico. En la frontera con Venezuela tenían las fincas los narcotraficantes y coincidió que habían matado al que se suponía que iba a ser presidente, Galán. Allí me estrené como diácono trabajando en dos o tres parroquias.
-Pero lo cuenta como una experiencia positiva...
-Sí, porque allí se conoce la Providencia de Dios, algo que ya referí en mi alocución en la toma de posesión. Allí te das cuenta de que o se pone uno en manos de Dios, o sale uno corriendo y se vuelve para España.
-No fue corriendo, pero llegó. Y nada menos que a la Archidiócesis de Sevilla.
-Antes estuve en un poblado de colonización que pertenece a Lora del Río. Allí no había una vivencia eclesial grande, pero fui feliz, pese a ser una zona sin raíces, sin una Semana Santa, sin grandes núcleos parroquiales. Estaba contento simplemente de poder tomar agua potable. Para mí eso era una bendición de Dios, tras coger diarreas, gastroenteritis...
-¿Tan rica fue su experiencia en la Universidad y como canónigo penitenciario de la Archidiócesis?
-La gran riqueza de ser canónigo penitenciario es tratar con tantas mujeres que han abortado, porque podía levantar la excomunión que supone el aborto en nombre del obispo. He visto el sufrimiento profundo que supone siempre para una mujer el aborto, pero también he visto que hay un médico que cura ese dolor.
-No se llamará José Mazuelos, claro...
-El único que cura ese sufrimiento es Jesucristo. Cristo es el único que puede devolverle a la mujer esa ternura, ese ser madre, construir la mujer de nuevo... Eso sólo lo hace Cristo.
-¿Sabe usted que va cogiendo los cargos que antes tenía Juan del Río? ¡No le veremos como próximo arzobispo castrense!
-¡Sólo la Pastoral Universitaria! La penitenciaría no la tuvo don Juan. Contar con una hermandad en la Universidad es algo importante. Ese Cristo de la Buena Muerte marca mucho de la vida universitaria. Después, pienso que ha sido importante como la Universidad sevillana, pionera y única en España, ha sabido mantener esa pluralidad, ese diálogo fe y razón. Hay una gran vida interna dentro de la hermandad y de la Universidad, y eso en Sevilla se ve con gran naturalidad. Es cierto que la Iglesia también aporta a esta relación con un importante convenio con la Universidad, facilitando los archivos de la Iglesia y el patrimonio a los universitarios. Hay una íntima colaboración entre Iglesia y Universidad, que pienso que es el camino correcto. Estamos hablando de ese laicismo positivo del que habla Sarkozy y Benedicto XVI y pienso que en Sevilla se ha conseguido.
-¿Qué opina del recibimiento que le ha brindado Jerez a su llegada?
-Me ha emocionado la acogida que he tenido en Jerez desde el primer día. No lo he vivido sólo yo, la gente de mi pueblo han percibido que Jerez ha abierto de par en par las puertas para acogerme, y eso me ha sorprendido muchísimo, y estoy muy agradecido.
-¿Cambiará en algo el clero jerezano?
-Este es el clero que hay, tendremos que ir viéndolo. Es cierto que está el Código de Derecho Canónigo, con las jubilaciones a los 75 años, pero la edad es relativa. No creo que haya que renovar el clero, lo que hay que pedir es para que el Señor suscite muchas vocaciones, que venga mucha gente dispuesta a enamorarse de Cristo. Me gustaría renovar el clero porque en el seminario nos falte sitio para meter a los seminaristas. Sería una imprudencia cambiar ahora algo, mi primer objetivo es conocer la diócesis, y luego entre todos, lo sacaremos todo para adelante.
-¿Es cierto que cuando le comentó a Juan del Río lo que pesaba el báculo, él le aseguró que más le iba a pesar?
-Ser obispo es saber cargar con los pecados. Pero sobre todo, es la responsabilidad de estar al frente de este pueblo tan maravilloso. Uno se ve pequeño, y lógicamente se tiene que agarrar muy fuerte a ese nuevo Moisés que es Cristo para no defraudar. Así que sí, que pesa mucho el báculo...
-¿Qué le han contado de Jerez antes de llegar a la Diócesis?
-Me han dicho que es una diócesis muy viva, pero es que no me resultaba extraña. He tenido un contacto frecuente con la diócesis los últimos años.
-¿Cuál es su objetivo más inmediato como prelado jerezano?
-Conocer la Diócesis. Hablar día a día con los sacerdotes, conocer las realidades eclesiales. Y después, entre todos, ponernos las pilas para anunciar a Cristo, algo que hoy sigue siendo necesario en nuestra sociedad inmersa en esta crisis de valores, donde se pone de manifiesto que no basta el hombre del tener, sino que es necesario empezar a redescubrir el hombre del ser. Cristo no nos deja que caigamos en la antropología materialista. La verdad del hombre es cuidar a los más necesitados, preocuparse por los débiles... Eso es lo que debe preocupar al hombre de hoy. Tenemos obligación de revelar el hombre al hombre.
-¿La solemnidad conseguida continuará con su episcopado?
-Mire, somos animales simbólicos, cuando vivimos algo importante, cuando vivimos el amor, tenemos necesidad de expresarlo. Necesitamos de signos, de símbolos. El ejemplo más claro lo tiene en mi toma de posesión que era un acontecimiento para la Iglesia de Jerez que incluso me desbordó en algún momento.
-¿Incluso en nuestra Catedral?
-En la Catedral hay un potencial importante, porque es una preciosidad. Es una gran desconocida.
-¿Le ha dado tiempo de conocer algo de la sociedad jerezana?
-Aún no, de hecho, conocí a la alcaldesa el día de mi ordenación. Pero la apuesta por la cultura seguirá vigente, y eso está más que nunca presente en esta Casa de la Iglesia. Es necesario de nuevo que la Iglesia, el cristiano, sea una luz en la cultura. El arte no es más que la realidad de que el hombre es algo más que materia, y todo este arte y esa grandeza hay que recuperarla. Esta Casa de la Iglesia habla de la grandeza del ser humano, e invita a la grandeza del hombre, que hoy en día está tan tirado por los suelos. No veneramos el cuerpo humano, tendemos a cosificar al hombre, lo hacemos una cosa más.
-Así que no hay debate ciencia contra religión...
-En absoluto. Ya lo dejó claro el Santo Padre: una fe que va contra la razón hay que ponerla en cuarentena, y una razón que vaya contra la fe, la desprecie y la aniquile, también hay que ponerla en cuarentena. Fe y razón son la verdad del hombre.
-¿Y el debate de política y religión, no está más vigente que nunca?
-Eso está establecido desde Santo Tomás. La preocupación del político debe ser el bien común y el Estado debe preocuparse por la justicia. La virtud no se puede imponer a nadie. Un estado que impusiera la virtud, se convertiría en un estado injusto. Que el político se preocupe por el bien común y la justicia. Además, y en palabras de Juan Pablo II, ser cristiano se propone, pero no debemos esconder la cabeza ante las injusticias, debemos exigir la justicia a nuestros gobernantes en la medida que podamos.
-Con frecuencia se habla del excesivo protagonismo que dan las hermandades a la política local.
-Quien vaya a ver antes al alcalde que al obispo se equivoca, no debe ser así. Las hermandades no deben perder su identidad y su razón de ser. Deben tener una cosa clara; lo que mueve es que hay una persona que cuando ve a su Cristo o a su Virgen es capaz de trascender con Él. Es capaz de poner su corazón abierto, y esa mirada a ese Cristo darle una esperanza. Es entrar en ese misterio, trascender. Esa es la fuerza de las hermandades, y debemos hacerla ver.
-Por ejemplo, dando curso a los expedientes de coronación que tiene sobre la mesa...
-¡No sabía ni que los tuviera! Lo veremos, me tengo que ir reuniendo con todas las delegaciones. De hecho, con el Consejo me he reunido sólo a raíz del cambio horario del Corpus ante la realidad importante de la ciudad de que el Xerez suba a Primera. ¡Todos cabemos! Lo importante es la adoración a Nuestro Señor Jesucristo, qué más da si es por la mañana o por la tarde. Todos cabemos...
(Entrevista publicada en LA VOZ, el 13 de junio de 2009. Foto: Juan Carlos Corchado)

domingo, 7 de junio de 2009

José Mazuelos tomó posesión de su cátedra en una brillante ceremonia

José Mazuelos Pérez ya es el obispo de Jerez. Pese a que desde el pasado 19 de marzo, festividad de San José, se sabía el nombre del nuevo prelado jerezano, no fue hasta la solemne Eucaristía de ayer en la Catedral cuando el sacerdote ursaonense tomó posesión de su cargo. Y lo hizo con una solemnidad y brillantez propias de una gran diócesis, algo que sin duda habrá que agradecer, y mucho, al obispo que ya se nos ha marchado tras nueve años entre nosotros, Juan del Río Martín.
«Sé que no parto de cero: tengo el sendero bien marcado por mis predecesores». Con estas palabras, el nuevo obispo reconocía la impagable labor que el arzobispo castrense ha realizado en nuestra diócesis, aunque desde su llegada Mazuelos ha querido que se note su nueva impronta. Así, ha sorprendido, y mucho, que sea el canónigo ceremonial de la Catedral de Sevilla el encargado de todo el protocolo de la toma de posesión, tarea antes reservada al deán de la Catedral jerezana, José Luis Repeto. La Eucaristía estuvo presidida por el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo, el arzobispo castrense y hasta ayer administrador apostólico de la diócesis de Asidonia-Jerez, Juan del Río, el Nuncio de Su Santidad en España, Monseñor Monteiro de Castro y el cardenal arzobispo de Bogotá, Pedro Rubianes.
En la primera parte de la toma de posesión José Mazuelos permaneció ausente del presbiterio, rodeado de su familia que le acompañaba en las primeras filas de la nave principal de la Santa Iglesia Catedral, dejando el peso de la ceremonia al resto de obispos que se habían dado cita en la seo jerezana. Destacaban el arzobispo coadjutor de Sevilla, Juan José Asenjo, así como el resto de obispos andaluces y el secretario de la Conferencia Episcopal Española, Martínez Camino, a los que acompañaron más de doscientos concelebrantes de las diócesis de Asidonia-Jerez y Sevilla.
Fue tras la lectura del Evangelio por parte del diácono cuando comenzó la ordenación de José Mazuelos como obispo de Jerez, en una de los ritos más hermosos que la liturgia sigue ofreciendo en la Eucaristía. El Cardenal de Sevilla mandó leer el mandato apostólico y aprovechó su homilía para hablar de los gozos y las cargas que conlleva el ministerio del sacerdocio, y más concretamente, el episcopado.
Tras las promesas del elegido, una fórmula similar a la de los matrimonios, y la súplica litánica, donde Mazuelos se postró en el suelo, llegó el momento central de la ceremonia. El cardenal de Sevilla impuso las manos sobre el que ya es nuevo obispo, y tras él, lo hicieron con solemnidad el resto de obispos presentes, momentos antes de cubrir con la Palabra de Dios la cabeza de Mazuelos en la plegaria de la ordenación. Una vez consagrado como obispo, el sacerdote recibió el anillo, el báculo y la mitra que le acompañarán ya hasta el fin de su ministerio y entre los aplausos de los fieles tomó posesión de la cátedra de la Santa Iglesia Catedral.
Eran las doce y media de la mañana, una hora y media de celebración había transcurrido, y desde ahí hasta el final de la Eucaristía sería Mazuelos el encargado de presidir la celebración. Era la primera toma de contacto con su diócesis, que descubrió que la juventud de su nuevo obispo no está reñida con la solemnidad y la elegancia, ya que desde el primer momento Mazuelos demostró estar sobradamente preparado para su nueva misión. Cantó la misa casi en su totalidad, símbolo inequívoco de la grandeza del acto, perfectamente ayudado por una Coral Catedralicia que demostró, una vez más, estar a una altura impensable para la Catedral jerezana. Un auténtico lujo el que tiene la Catedral de Jerez gracias a la soberba dirección de Angel Hortas, que manda con sutileza tanto la música como las voces de un conjunto musical que eleva la grandiosidad de las ceremonias de la seo jerezana.
Un brillante ordenación episcopal que superó las dos horas y media de duración y que ha marcado el inicio de una nueva etapa en la diócesis jerezana. Nuevos aires mandados por el báculo del presbítero José Mazuelos Pérez, el que desde ayer es nuevo obispo de Asidonia-Jerez, y que ha conocido de primera mano el cariño que esta ciudad demuestra a su jerarquia eclesiástica.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 07 de junio de 2009. Foto: Esteban)

El nuevo prelado se presenta ante la sociedad jerezana

«Debo, en primer lugar, bendecir a Dios, que me ha elegido y destinado en la persona de Cristo para desempeñar con la gracia del Espíritu Santo esta gran misión». Así empezaba la alocución con la que José Mazuelos se presentaba a su diócesis al término de la Eucaristía, y que estuvieron marcadas por la gratitud del prelado a todos los estamentos por los que ha ido pasando en su extensa vida como sacerdote.
La comunión con el Santo Padre fue una de las primeras reflexiones del nuevo obispo jerezano, que quiso continuar agradeciendo al cardenal Amigo Vallejo y al resto de concelebrantes su presencia en Jerez en la mañana de su ordenación. Y tras las obligadas referencias a la jerarquía eclesiástica, comenzó sus palabras de cercanía con su familia, a los que llamó «fieles instrumentos del Señor para mostrarme su amor. En primer lugar a mis padres, de los cuales he recibido el don más precioso de la vida y de la fe cristiana. A mis hermanos, que me han asistido y ayudado siempre con humildad y discreción. Doy las gracias a todos los amigos y paisanos de Osuna , todos ellos tienen mucho que decir en mi biografía. Tenedme presente en vuestras oraciones a Jesús Nazareno».
Sin embargo, su paso por la diócesis sevillana ha marcado profundamente la trayectoria de este sacerdote ursaonense, que quiso acordarse de sus años al frente de la cofradía de los Estudiantes de Sevilla y de la Universidad hispalense. No en vano, desde el año 2000 ha sido Delegado de Pastoral Universitaria, así como director espiritual de la cofradía del Martes Santo, precisamente los mismos cargos que tenía Juan del Río antes de llegar al episcopado jerezano.
Sus primeras palabras hacia la diócesis jerezana fueron de aliento y de ánimo. «Debemos seguir viviendo y anunciando a Jesucristo y su palabra, recogida en su Iglesia. Dios es necesario para el hombre, y es más, no lo daña, sino que lo sana como nadie lo podrá hacer jamás. El no es en absoluto una amenaza para el hombre, sino que más bien, es el único camino a recorrer si se quiere reconocer al hombre en su entera verdad y exaltarlo en sus valores».
Su preparación, fuera de toda duda, se dejó ver por primera vez en estas palabras, que los fieles acogieron con gozo y satisfacción, terminando su alocución invocando a la Santísima Virgen Inmaculada.
(Artículo publicado en LA VOZ el 07 de junio de 2009)

Los gozos y las cargas de ser obispo de Asidonia-Jerez

«Grande es el honor que hoy recibes, querido hermano obispo, pues Cristo te ha elegido para formar parte de quienes fueron sus más cercanos discípulos y apóstoles. Abundante la gracia que se pone en tus manos, pues cuanto hizo Cristo, en memoria de Él lo has de hacer. Y desbordante de gozo debes estar, pues el Señor te considera como un íntimo de los suyos».
Con estas palabras comenzó su preciosa homilía el cardenal de Sevilla, Amigo Vallejo, que desgranó los gozos y las cargas que tiene el ministerio sacerdotal, y en concreto, la vida episcopal. Con la alocución pausada y brillante a la que nos tiene acostumbrados, el cardenal definió a la diócesis de Jerez como «una Iglesia antigua y renovada, con hondas raíces cristianas. Renovada y nueva por la vida cristiana y el servicio pastoral de insignes obispos, como monseñor Rafael Bellido Caro y Juan del Río Martín, a los que con tanto afecto y gratitud recordamos».
En la parte central de su homilía, el cardenal hizo unas breves reflexiones sobre las cargas y los gozos de ser obispo. En la parte negativa habló de «riesgos, para su hacienda, pues la ha de repartir entre los pobres. De su vida, pues ha de entregarla al servicio de los demás. riesgo de su honra, pues ha de comprometerla por defender a los humillados. Riesgo de su ánima, pues la puede perder si no cumple fielmente todo lo anterior».
Sin embargo, la mayor parte de su alocución la destinó a animar al nuevo obispo, ya que llevará «a los demás el alimento de la Palabra, llegará a ser padre de los pobres y será ministro de la misericordia». En este punto, el cardenal dejó de lado sus notas, para explicar con voz firme que la misericordia «no es dar, sino asumir la debilidad de los demás. La misericordia no es más que poner el corazón en quien corazón necesita».
Otros gozos son llevar la cruz de Cristo o buscar con ahínco a Dios, y terminó con una frase de San Clemente. «Que tu rostro resplandezca en nosotros por el bien de la paz».
(Artículo publicado en LA VOZ, el 07 de junio de 2009. Foto: Cristóbal)

La música de la Catedral


No podía terminar de otra manera la intervención de la Coral Catedralicia, dirigida con maestría por el maestro Ángel Hortas. Fue terminar el Aleluya, de El Mesías de Haendel, y la Catedral se vino abajo aplaudiendo la actuación de este conjunto de voces e instrumentos que hicieron vibrar en muchos momentos a todos los fieles que asistieron a la toma de posesión de José Mazuelos.
Si ya estábamos acostumbrados a que el anterior obispo agradeciera públicamente al final de cada Eucaristía la labor de esta coral, ayer sorprendió cuando al final de la alocución del prelado, y sin que estuviera previsto en el guión, Mazuelos hiciera mención a la labor de la Coral.
Lo cierto es que Jerez tiene con este grupo de voces un auténtico tesoro que bien haría en cuidarlo el Obispado, porque engrandece con su sola presencia cualquier ceremonia que haya en la seo jerezana. Para la toma de posesión de José Mazuelos se escogieron piezas de Haydn, Haendel, Mendelssohn, Mozart o Bach, atreviéndose incluso con una adaptación del propio director de la coral, Ángel Hortas, en el Salmo responsorial.
Un concierto incluido dentro de una Eucaristía. Ése era el comentario que ayer se escuchaba en las naves de la Santa Iglesia Catedral. Y como tal, no puede acabar sino con un aplauso y el reconocimiento de cuantos allí estuvimos disfrutando de ellos.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 07 de junio de 2009.)

lunes, 25 de mayo de 2009

Hasta siempre, Monseñor del Río

Han pasado nueve años, y muchas cosas han cambiado en nuestra diócesis. Y todas, gracias a la persistencia y capacidad del que ha sido obispo de la ciudad durante la última década, monseñor Juan del Río Martín. Nueve años de dedicación plena y absoluta, salvo los últimos meses que compartió labores con el arzobispado castrense de España.
Poco podía imaginarse monseñor del Río que iba a gastarse y desgastarse, como él mismo vaticinó a su llegada. Y sin embargo, parece que no han pasado los años por él, pese a que el cansancio ha debido hacer mella en más de una ocasión debido a lo apretado de su agenda. En los últimos meses su despacho era un avión, que le llevaba en puente aéreo de Madrid a Jerez y de Jerez a Madrid, así como a las zonas donde los militares le requerían debido a su nueva diócesis personal.
Tocaba despedirse de Jerez antes de la llegada de Mazuelos a Bertemati, el próximo 6 de junio, y quiso del Río reunir ayer a toda su diócesis en el primer templo jerezano, en una Eucaristía de Acción de Gracias multitudinaria que contó con la presencia del obispo de Cádiz, Antonio Ceballos. Una ceremonia cantada por la magnífica coral catedralicia, otras de las aportaciones de Juan del Río a nuestra ciudad, y que durante dos horas sirvió de emotivo homenaje al que ha sabido modernizar la diócesis hasta límites insospechados en el momento de su llegada.
La Catedral se quedó pequeña para acoger a los fieles que quisieron despedirse del prelado, que emocionó en una emotiva homilía a todos los estamentos diocesanos con sus sentidas palabras de agradecimiento. No faltaron las referencias a la colaboración que ha recibido del Ayuntamiento de la ciudad, representado por la alcaldesa Pilar Sánchez y otros muchos delegados y representantes de partidos políticos, ni a su clero, al que animó a ser fiel a su sucesor y a continuar trabajando por la diócesis, así como a sus vicarios, hermandades y cofradías y voluntariado. Los seminaristas también recibieron el cariñoso aliento del prelado, que compuso una larga homilía de despedida.
El obispo recibió un regalo por parte de la diócesis, un cuadro que representa tres rincones del palacio Bertemati, que el prelado aseguró presidiría la que ya es la «nueva casa de todos los jerezano, en la madrileña calle Nuncio. Será la embajada jerezana, os llevaré siempre en el corazón».
(Artículo publicado en LA VOZ, el 25 de mayo de 2009.)

domingo, 24 de mayo de 2009

Hoy vengo a verte, Rocío

Hoy que es un día cualquiera, que no hay cohetes que estallen, ni caballos ni carretas. Hoy, que es invierno y que llueve, hoy quiero tenerte cerca... No está la flauta, no está el tambor. No hay más adornos que tenerte a mi vera, Rocío, y contigo me conformo. La letra de la sevillana ya te marca la senda, romero. Ve a verla como si fuera un día cualquiera, aunque tú sepas que no lo es.
La hermandad de Jerez sale este miércoles camino del Rocío, camino de las Marismas, y con ella este humilde rociero de nueva cuna. Por eso no me verán muchas veces escribir del Rocío, ni hablarles de nada de esto. De nueva cuna, de nuevos bríos, de ilusiones desbordadas hasta el extremo. Así soy, así me siento. Así voy a verla cada año, espero que ya para siempre, porque soy de los que la Virgen del Rocío ha enamorado a fuego lento.
Ojalá pudiera cantarte con ardor que desde el día que te vi me enamoró tu mirada, y que en mi corazón sentí un revuelo de campanas. Ojalá pudiera gritarte que desde niño me enseñaron las vivencias del camino. Pero no es verdad. La realidad es que amo el mundo de las cofradías, y que durante mucho tiempo no terminé de entender el fanatismo de muchos. Esa mezcla, a veces explosiva de alcohol, cante, baile y fe. No la entendía. Llegué a criticarla.
Pero llegué un día a verla, un día de invierno, un día que llovía. Un día que pensé que no habría nadie en su ermita, un día cualquiera de una vida en Sevilla. Una tarde de locura, donde hastiados del sofá, mi compañero de piso y yo pusimos rumbo a Doñana. Era domingo, lo recordaré toda la vida, y el frío y la lluvia abatían las arenas. Nadie en la aldea. No hay vino, pensé. No hay fiesta hoy. No hay fe. Ella estará sola, en su ermita...
Iluso. Porque si te hace daño el relente ni tienes fe rociera, si no te gusta el ambiente quién te obligó a que vinieras, si aquí lo que sobra es gente... Iluso, porque la ermita era un hervidero de fieles que reñían entre ellos por aferrarse a una reja que desde ese día se convirtió en el mejor confesionario que una catedral pueda soñar. Quién no se acerca a tu reja para rezar o cantar. Quién no te ha dicho a ti guapa, si eres guapa de verdad. Un mar de romeros peleaban por cantar la sevillana más sentida, por dar el pellizco más emotivo, por romper el frío y el desaire con el calor de sus gargantas.
Años después vendría mi primer camino con la hermandad de Gines. Una delicia por la Raya, un camino hecho por hombres y para hombres en la mitad del duro verano. Una experiencia inolvidable, perdido por el Coto, cuando, por inexperiencia, decidí adelantarme un poco al resto del grupo. El resultado, once horas andando sólo, ayudado por un bastón y por la fe en Ella, soñando ver la espadaña por un camino que no conocía de nada. Y claro, la ermita apareció, y llegaron otros romeros a los que no conocía que me dieron agua, aliento y consuelo. Llegó también la aldea, y esa señora que sin conocerme me abrió la puerta de su casa para que pudiera asearme y descansar porque me había perdido.
Llegaron mil vivencias más, y las que ahora me acercan cada mayo hasta mi esquina de la calle Bellavista, donde mi gente canta sin descanso a los simpecados de todas las localidades, ayudados por la buena gente que quiere compartir con nosotros un sábado de Rocío especial. Llegó la sevillana de Montero con Teófila, las sevillanas al Simpecado de Murcia, los langostinos T-2 saliendo incluso de los baños...
El Rocío que ahora vivo, y que soy incapaz de contar. Pero que si lo quieres vivir, te invito, mientras le pido a mi Chico Jorge que no pare de cantar hasta que nos vayamos a dormir a la cuadra. Porque hoy me quiero emborrachar, sin beber vino, sólo me voy a empinar senda y camino. Mi borrachera será decir Rocío...
(Artículo publicado en LA VOZ, el 24 de mayo de 2009.)

Rompa filas, mi general


Nueve años después, llegó el momento. El que ha sido pastor diocesano durante la última década se despide hoy oficialmente de la que ha sido su casa para acometer su nuevo puesto de general como arzobispo castrense. Atrás quedan los últimos meses de administrador apostólico, donde gracias a su vitalidad y apretada agenda ha conseguido que no se note la transición que está sufriendo la administración diocesana, que en apenas diez días recibirá a José Mazuelos como nuevo prelado. Se marcha Del Río con la sensación del deber cumplido, y principalmente con el cariño de su gente, que ha visto como se ha entregado hasta el extremo por conseguir modernizar y actualizar una diócesis que distaba mucho de lo que necesitaba una ciudad como Jerez. Bertemati será sin duda el gran espejo donde mirar la actuación del prelado de nuestra ciudad, aunque otras instituciones como el Instituto Superior de Ciencias Religiosas o la vuelta del seminario hablan bien a las claras de la preocupación que el flamante arzobispo castrense ha tenido por abrigar la diócesis al amparo de la cultura. Deja por delante una ardua tarea, como la apertura de manera continuada de la Catedral como monumento museístico o la regeneración del clero diocesano, que en muchos casos ronda lo octogenario. Poco importa, porque hoy se marcha Juan del Río, y será de ley que la Catedral se quede pequeña para despedirlo.
Debe quedarse pequeña. Juan del Río celebra hoy en la Santa Iglesia Catedral una Eucaristía donde se despedirá de manera oficial de todos sus feligreses, pese a que hace meses que está viviendo en Madrid y soportando la carga de dirigir dos diócesis tan diferentes como la jerezana y la castrense. Será hoy, a partir de las ocho de la tarde, cuando el actual arzobispo castrense presida su última Eucaristía en la Catedral, ese templo que desde que llegó ha recibido importantes mejoras como el apostolado que actualmente descansa en sus pilares o el magnífico crucificado de José de Arce que preside el altar mayor.
Juan del Río aprovechará para agradecer a todos los que han querido colaborar de manera activa con él en la diócesis, y de manera especial a todo ese voluntariado que hace posible que cada día las distintas delegaciones episcopales funcionen con una precisión antes desconocida.
Con toda seguridad, Juan del Río recordará en esos momentos su llegada a la ciudad, y su primer acto en la Basílica de la Merced. Y será el momento también de pedir fidelidad y compromiso con el nuevo prelado que tomará posesión de su cargo en breve, José Mazuelos.
Una Eucaristía por tanto a la que no deberían faltar ninguno de los organismos de la diócesis, esos a los que Monseñor del Río ha conseguido actualizar gracias a sus conocimientos y su tesón, así como a su capacidad de gestión y diálogo. Precisamente, su talante y sus capacidades, así como su moderación, han sido sus principales armas para hacerse querer por el pueblo jerezano, que ha terminado rindiéndose ante el carisma del que ha sido hasta ahora su pastor.
Afronta Juan del Río una etapa fundamental en su trayectoria, ya que en la actualidad es el arzobispo castrense de España. Con rango de general y un sueldo que para sí quisieran otros obispos de la curia española, su carisma debe notarse ahora en una diócesis personal, con acceso a los más distinguidos círculos sociales y con decisiones de vital importancia para la Iglesia española. Y mucho más desde que ha sido nombrado miembro del comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal española, un sitio al que hasta ahora sólo tienen acceso los cardenales y el secretario de la misma, Monseñor Martínez Camino. Un claro ejemplo de que Del Río es el futuro de la iglesia española.
(Artículo publicado en LA VOZ el 24 de mayo de 2009. Foto: LA VOZ)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Rey de Reyes

José Manuel Reyes es amigo mío, y yo no soy crítico de arte. Y este es mi blog personal. Con estas tres condiciones te invito a que leas esta entrada, en la que me descubro, una vez más, ante el genio de José Manuel Reyes, pintor jerezano y hermano del Santo Crucifijo de la Salud. Hermano mío, por tanto.
Con una técnica asombrosa, y un dominio de la atmósfera incontestable, el pintor nos ha regalado el cuadro que servirá de cartel para la festividad del Corpus Christi. "Con todo mi respeto, es un cartel valiente, porque no es una estampita". Así lo definió la Delegada de Cultura y Fiestas, Dolores Barroso, lo que resume en breves palabras lo que todos pensamos cuando se descubrió la obra.
Muchos esperaban la imagen del Santo Crucifijo por algún lado, otros imaginaban una referencia, aunque fuera sesgada al Corpus de Minerva que cada año se celebra en la parroquia de San Miguel. Claro, los que eso creían, es que no conocen a José Manuel Reyes. Porque posiblemente, este sea su cuadro más sincero, y les puedo asegurar que la obra pictórica de José Manuel es amplia y de calidad.
Así entiende Reyes la Eucaristía. Pan, vino, y la Sagrada Forma anunciándose veladamente entre la neblina, como entrando sin querer molestar, pero entrando al fin y al cabo. La sencillez del cáliz habla también muy a las claras de la sencillez del artista. Reyes no entiende el momento de entrega total de Jesucristo como un acto de heroicidad o valentía, sino de humildad y servilismo. Dios, al servicio de los hombres. Con un simple cáliz. Con una simple miga de pan...
Un cartel de lo más sugerente, donde ha conseguido plasmar en un bodegón, esa técnica pictórica que tan bien conoce, el momento más importante de los últimos dos mil años. El momento en que Cristo se queda con nosotros.
Y claro, todo esto te lo puedo contar, porque me tomé con él ayer unas pocas de medias botellas de La Ina fresquitas. Y me apetecía contar que soy amigo de un pedazo de artista, al que admiro y quiero.
Felicidades, José Manuel. Eres el rey de Reyes.

Lo que nunca te conté de la Esperanza...

Y no te lo conté porque creía que era mío. Porque creí que era un momento que vi yo nada más. Como siempre, me equivocaba...
La historia que hoy te cuento te acerca a la calle Sol, dónde si no, cuando la Esperanza volvía como siempre te cuento que anda, altanera y coqueta a la vez, y envuelta en ese aroma a hierbabuena y canela que desprende su talle. Mientras Ella, elegante, avanzaba sin prisas, para qué correr, para qué darle prisas al tiempo... una niña se acercaba en volandas hacia Ella. En su cabeza, ese pañuelo maldito, esa señal inequívoca de que algo no va bien.
Para qué correr, verdad... Para qué querer hacer las cosas con prisas, cuando desde la tranquilidad ella pudo llegar hasta la Esperanza, alzada con valentía por los brazos de una bulla que sabía que estaba obrando un milagro. El encuentro fue breve. Dos miradas. Una hija. Una madre.
Y desde la lejanía, como siempre sabemos hacer los hombres que sabemos que hay cosas que son de las mujeres, su padre lloraba, con esa rabia contenida de quien no entiende nada, pero cree en todo. Esa misma mirada que durante años vi justo delante del Simpecado del Rocío, pero que hoy, llena de lágrimas, sólo reflejaba Esperanza.
Me cuentan que la niña, de nuevo, está ingresada. Y hoy quiero gritarte lo que todos pensamos en ese momento. Se tiene que salvar. No tiene más remedio que ponerse buena. Pensé que nunca te lo iba a decir, que era de esos secretos que tenemos la Esperanza y yo. Pero hay secretos a voces, y ese momento lo vivimos todos los que estábamos al principio de la calle Sol.
Se tiene que salvar... Se tiene que salvar, porque la miró la Esperanza.

domingo, 17 de mayo de 2009

Cádiz, el rincón de los recuerdos

Hay ciudades que nos enamoran por razones desconocidas, quizá incomprensibles. Mucho más siendo de Jerez, claro. Si ya decía el poeta que mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, yo podría asegurar que la mía son recuerdos en una playa solitaria, donde las olas partían con lentitud la solidez de unas rocas que jamás supieron desaparecer de la playa de Santa María del Mar. Es curioso que incluso el nombre de la playa que veía cada amanecer del verano, se llame con el nombre de María.
En Cádiz he sonreído, en Cádiz he llorado. En Cádiz he comprendido mil cosas sobre la soledad, mil historias diferentes sobre la amistad y los amores. Sobre todo, en Cádiz aprendí a esperar. A esperar que el mundo cambiara, aunque nunca lo hiciera. En Cádiz comprendí que uno puede desear las cosas más calladas, las historias más secretas, que en el fondo, nunca llegan.
Una hora frente al mar, pensando, es una vida en cualquier otro lugar, con el ruido de los coches, los móviles, los portátiles y las distracciones. Una hora frente al mar define a un hombre como nadie puede siquiera imaginárselo.
Una hora en el mar de Cádiz. Una espera sin igual.
Un infierno en el propio cielo.
Un cielo en el propio infierno.

Los currantes de la Feria del Caballo


¿No descansan estos chavales? Esta pregunta se la podría hacer cualquiera que se haya acercado estos días por la caseta del Soberano Poder -y los que lo hagan hoy- y vea a los jóvenes de la hermandad del Miércoles Santo tras la barra de la caseta o atendiendo en las mesas. Incluso si no están trabajando, es más que probable que estén allí con sus familias, echando un buen rato de convivencia o ayudando en labores menos sacrificadas.
Pero si fueron al Real del González Hontoria las semanas anteriores a la Feria, los verían allí, en bermudas y camisetas, montando todo el dispositivo que necesita una caseta para esta cita, que no es poco. Desde electricidad, pasando por fontanería con nociones básicas de albañilería.
Todo un reto que los cofrades del Soberano acometen con alegría para sacar los máximos ingresos posibles para su hermandad. Antiguamente, la mayoría de cofradías trabajaban sus casetas de Feria buscando conseguir hasta el último euro que fuera posible, ya que en muchas ocasiones los ingresos obtenidos en esta semana suponían más del 50% del presupuesto de la entidad para el año. Todo un record, pero precisaba de muchas horas de trabajo y de una plantilla de hermanos que podía llegar a la centena.
Cuando aparecieron los caseteros, con sus ofertas millonarias por gestionar las casetas cofrades, la gran mayoría de hermandades renunció a esos beneficios extraordinarios a cambio de poder pasar la Feria acompañados de sus respectivas familias y de los amigos, teniendo en el peor de los casos que montar la caseta y desmontarla, aunque el casetero solía regalar una comida para los que realizaban esas labores. Conseguían menos dinero, sí, pero el trabajo era mucho menor. En algunos casos, inexistente; ganaban dinero simplemente por poner el nombre a la caseta.
Han pasado los años y con la crisis están llegando los primeros problemas a las cofradías que tienen arrendadas sus casetas. Y, quizá, bien harían en volver a confiar en la fórmula primitiva para contar de nuevo con el dinero que la Feria dejaba. Porque el secreto estaba en el número de personas que la trabajaba y la cantidad de gente que asistía a esas casetas por las amistades que se movían. Hoy, apenas queda el Soberano, el Consuelo o Las Viñas en este grupo de osados que quiere vivir la Feria de una manera distinta, trabajándola por y para su hermandad. De hecho, desde la del Consuelo se ha repetido este año una iniciativa que ya el pasado dejó mucho dinero en las arcas de la cofradía. Así, el pasado viernes de Feria se rifaron dos entradas de barrera para la corrida de José Tomás celebrada ayer en Jerez, y todos los billetes que llevaba la Junta de Gobierno de Mateo López se agotaron. El sorteo tuvo lugar en una caseta del Consuelo abarrotada, que a buen seguro sirvió para que el viernes de Feria del Caballo hubiera un ambientazo en las dependencias de la cofradía del Miércoles Santo.
Hay casetas históricas, como la de la Yedra o la de la Candelaria, que ya no son ni la sombra de lo que fueron. Pese a que las instalaciones son las mismas, el ambiente ha cambiado sustancialmente en los últimos años, debido principalmente a que los propios hermanos no pasan por allí. La presencia de la Junta de Gobierno y de los habituales de la cofradía se antoja, pues, esencial para conseguir llenar, así como los precios ajustados ante la recesión económica que asola el país. Y claro que se ha notado en esta Feria.
Algunas casetas de hermandades ya se anunciaban desde el año pasado como la más baratas del recinto, y surtió efecto. Así, hermandades como la Pastora o Santa Marta han sido siempre cofradías donde se podía comer bien y a buen precio. Y el ambiente, que es lo que buscamos todos los que nos acercamos al González Hontoria en estos días, estaba más que garantizado.
Dos formas diferentes de ver y vivir hoy en día la Feria, por tanto. Los hay que quieren trabajar y los hay que quieren disfrutar. Ambos se llevan dinero para casa. Quizá la diferencia esté en la cantidad. Y ahí cada hermandad es soberana. Pero que no se pierda el ambiente, los cuadros de nuestras imágenes tras la barra, las locuras de quemar incienso a ciertas horas en la caseta, el CD con las marchas seleccionadas para cuando quedemos unos pocos. Que no se pierda el camino que un día hizo que decenas de jóvenes se concentraran un miércoles de Feria para recorrer, una a una, las casetas de todas las hermandades que se hubieran dado cita en el Real del González Hontoria. Porque se hacía para visitar a los amigos. Cosa muy difícil en la Feria de hoy en día.
(Artículo publicado en LA VOZ, el 17 de mayo de 2009. Foto: LA VOZ)

lunes, 11 de mayo de 2009

Y una razón para ser español...


Mil razones para ir al Rocío...





Judas lleva 6000 euros en la bolsa

Yo soy de los que no ha ido a la comida de los medios de comunicación, hermanos mayores y Consejo Local de Hermandades y Cofradías. Soy de los que han optado por un discreto segundo plano, un agradecimiento sincero, y una coherencia personal. A veces, esa coherencia es la que nos hace parecer más o menos cercanos, más o menos simpáticos, más o menos accesibles. Sin embargo, esa coherencia es la que yo creo que nos hace, principalmente, libres.
No he ido a la feria con el Consejo por los motivos que muchos creerán. Cierto es que he criticado, a veces con dureza, al Consejo. Cierto es que siempre he defendido que los medios de comunicación debemos estar más unidos, ser más corporativistas. Todo eso es verdad. Pero la realidad es que no me he acercado por el Restaurante el Gordo, donde se celebraba la comida, por estar en absoluto desacuerdo con algunas actitudes que vengo denunciando últimamente, y que desacreditan a quienes las ostentan.
No comprenderé en la vida las puñaladas traperas, las traiciones, las mentiras para conseguir no sé qué objetivos. Y si les digo la verdad, no entenderé en la vida el Pleno de hermanos mayores que tenemos. Y a estas alturas de la película, con las palomitas a medio consumir y la lata de refresco ya vacía, me importa bien poco que alguno se moleste conmigo por lo que estoy aquí contando. Tenemos un pleno de hermanos mayores que critica con dureza a su presidente, pero que es incapaz luego de corregirle en la sede de la Unión de Hermandades. Tenemos un pleno que hace quinielas sobre la Carrera Oficial, pero que luego coge los seis mil euros con diligencia para cuadrar sus presupuestos. Tenemos un pleno de hermanos mayores cobarde, que hablan de mociones de censura y de alternativas con una facilidad pasmosa, pero siempre a la espalda de Natera. Tenemos un pleno de hermanos mayores que se ha estado llamando hasta última hora para ver si boicoteaban la comida de feria o iban a comer de válvula.
Tenemos en definitiva un pleno de hermanos mayores que, en ocasiones, consigue que me averguence, y esta sensación está ya denunciada no sólo por mí, sino por la gran mayoría de los medios de comunicación de la ciudad. Y como comprenderán, lo último que me apetecía hoy era compartir mesa y mantel con todos ellos y con los escasos medios de comunicación que habían confirmado su asistencia. Igual cuando todos seamos más sinceros los unos con los otros, me apetece tomarme una copita... Porque eso lo hago yo con mis amigos. Así se lo he dicho al Presidente, al que puedo hoy defender abiertamente porque no ha tenido la culpa de nada de esto. Es más, agradezco de manera personal su invitación sincera y repetida, y dejo por escrito aquí que le debo una. Y siempre pago mis deudas...
Un día miraré en la bolsa de Judas, en el misterio de la Cena. Les apuesto lo que quieran a que tiene un cheque por valor de seis mil euros... Los mismos que se lleva cada hermano mayor para su cofradía.
(Foto: Cristobal)